Ratios financieros para invertir: los 7 que conviene revisar y los 4 que engañan
Siete ratios para saber si una empresa gana dinero, lo cobra y aguanta su deuda, y cuatro populares que engañan. Con cifras de Microsoft y McDonald’s.
Microsoft y McDonald’s no se parecen en nada: una vende software y capacidad de computación en la nube; la otra cobra alquileres y cánones a los franquiciados que explotan la mayoría de sus restaurantes. Y sin embargo, en su último ejercicio, las dos ganaron prácticamente lo mismo por cada dólar vendido: un margen operativo del 46,8 % y del 46,1 %. Además, un filtro que pidiera una liquidez corriente de al menos 2, la vieja regla del «dos a uno», y un ROE alto las dejaría fuera a las dos. Ninguna llega a esa liquidez, y McDonald’s tiene un patrimonio neto negativo, así que su ROE no se puede interpretar. Y las dos tienen grado de inversión: según sus últimos informes anuales, la deuda de Microsoft está calificada AAA, la nota más alta, y la de McDonald’s, BBB+.
Este artículo ordena los siete ratios que conviene revisar antes de comprar una acción, con la pregunta que responde cada uno, su fórmula y lo que no dice, y explica por qué cuatro de los más populares engañan cuando se miran solos. Los cálculos usan las cifras auditadas de las dos empresas.
Es una pieza de método, no una opinión sobre esas dos empresas. Si no te manejas con los estados financieros, empieza por cómo leer las cuentas de una empresa antes de invertir: aquí se da por sabido dónde está cada partida.
Qué es un ratio y qué familias existen
Un ratio es un cociente entre dos cifras de las cuentas, o entre una de ellas y el precio de la acción. Sirve para comparar una empresa consigo misma a lo largo de los años o con sus competidores; aislado, casi nunca significa nada.
Las familias son pocas. La Circular 6/2016 del Banco de España regula la calificación del riesgo que un banco debe entregar a una pyme en el documento «Información Financiera-PYME» (por ejemplo, cuando le cancela la financiación o la reduce un 35 % o más). Para la situación financiera, uno de sus tres bloques de análisis, usa ratios de la Central de Balances agrupados en actividad, margen, rentabilidad, liquidez, capital circulante, endeudamiento, solvencia y capacidad de reembolso de intereses (norma 11, cuadro 2). A quien invierte en bolsa le interesan además los que relacionan las cuentas con el precio y con cada acción.
| Familia | La pregunta | Ejemplos |
|---|---|---|
| Margen | ¿Gana dinero con lo que vende? | Margen bruto, margen operativo, margen neto |
| Rentabilidad | ¿Cuánto rinde lo invertido? | ROIC, ROCE, ROE, ROA |
| Calidad del beneficio | ¿El beneficio se convierte en dinero? | Flujo de caja libre sobre beneficio, capex sobre ventas |
| Endeudamiento y solvencia | ¿Aguanta lo que debe? | Deuda neta sobre EBITDA, cobertura de intereses |
| Liquidez | ¿Puede pagar lo que vence pronto? | Liquidez corriente, prueba ácida |
| Accionista | ¿Qué parte del negocio es tuya? | Beneficio por acción, número de acciones |
| Valoración | ¿Cuánto pagas por todo lo anterior? | PER, PEG, EV/EBITDA, precio/valor contable, rentabilidad por dividendo |
Fuera de la tabla quedan los ratios de cartera, que no miden una empresa sino el resultado de una inversión: el más conocido es el Sharpe, que relaciona rentabilidad y volatilidad y tiene sus propias trampas de cálculo. Los de valoración responden a otra pregunta (si el precio es bueno); este artículo se ocupa de si lo es el negocio.
Antes de calcular: lo «ajustado» no es lo auditado
Muchas cifras de las presentaciones de resultados no las define ninguna norma contable. Las directrices de ESMA sobre medidas alternativas del rendimiento citan como ejemplos el EBITDA y la deuda neta (apartado 18) y piden conciliarlas con la partida más directamente conciliable de los estados financieros (apartado 26). En los ejercicios que empiecen a partir del 1 de enero de 2027, la NIIF 18, adoptada en la Unión Europea por el Reglamento (UE) 2026/338, obligará además a quien presenta sus cuentas con NIIF a mostrar un subtotal de resultado de explotación (párrafo 69) y a explicar en una nota los subtotales de ingresos y gastos que la dirección usa en sus comunicaciones públicas fuera de las cuentas, con su conciliación y la advertencia de que no son necesariamente comparables con los de otras empresas (párrafos 117, 122 y 123). La deuda neta queda fuera de esa nota, porque no es un subtotal de ingresos y gastos, y para ella siguen valiendo las directrices de ESMA. Un EBITDA calculado exactamente como resultado de explotación antes de amortizaciones y deterioros también queda fuera, porque lo enumera la propia norma (párrafo 118), y según ESMA en general tampoco es ya una medida alternativa; si lleva otros ajustes, le aplican las dos reglas. En Estados Unidos, el Reglamento G de la SEC exige también conciliar cada medida «no GAAP» con la más comparable: de ahí la conciliación del BPA ajustado de Microsoft que se usa más abajo. La regla práctica: calcular con los estados auditados y, si se usa una cifra ajustada, decir cuál.
Los dos ejemplos: Microsoft y McDonald’s
Son dos empresas grandes y rentables con modelos opuestos. Microsoft vende software y servicios en la nube, y está ampliando a gran escala sus centros de datos para inteligencia artificial. McDonald’s es sobre todo un franquiciador: en 2025, 16.548 de sus 26.885 millones de dólares de ingresos (el 61,6 %) vinieron de restaurantes franquiciados, en forma de alquileres y cánones sobre las ventas. Todas las cifras salen de sus informes anuales 10-K ante la SEC estadounidense, leídas del XBRL que los acompaña; los ratios son cálculos propios con las definiciones de cada apartado.
Datos a fecha de: Microsoft, ejercicio fiscal 2026 (de julio de 2025 a junio de 2026; 10-K del 29-07-2026); McDonald’s, ejercicio 2025 (10-K del 24-02-2026). Importes en millones de dólares. Se actualizarán con los siguientes informes anuales.
Los 7 ratios que conviene revisar
Están ordenados como se lee una empresa: si gana dinero, si ese dinero es real y cuánto capital consume, si aguanta su deuda y si tu parte del negocio crece o se diluye.
1. Margen operativo: ¿gana dinero con lo que vende?
Fórmula: resultado de explotación ÷ ingresos. El resultado de explotación (a menudo llamado EBIT, aunque hay quien incluye en el EBIT los ingresos no operativos) es lo que queda de las ventas después de los costes del negocio y antes de intereses e impuestos, así que permite comparar empresas con estructuras de deuda distintas.
Microsoft pasó del 44,6 % en el ejercicio fiscal 2024 al 45,6 % y al 46,8 %. McDonald’s se ha movido entre el 45,2 % y el 46,1 % en tres años. Que dos negocios tan distintos coincidan es la mejor advertencia sobre este ratio: no sirve para comparar sectores. El de McDonald’s es alto porque la mayor parte de sus ingresos son alquileres y cánones; la comida y el personal de los restaurantes franquiciados corren por cuenta del franquiciado, y en su cuenta de resultados esos costes solo aparecen para los restaurantes propios.
Lo que no dice: cuánto capital necesita la empresa para ganar ese margen.
2. ROIC: ¿cuánto rinde el capital que usa?
Fórmula: resultado de explotación × (1 − tipo impositivo efectivo) ÷ capital invertido. Se basa en la definición de Aswath Damodaran (Stern School of Business, 2007), con un capital invertido igual a la deuda más el patrimonio neto, en valores contables, menos la caja. Damodaran divide por el capital al inicio del ejercicio y admite la media como alternativa; aquí se usa la media y se suman los pasivos por arrendamiento. En Microsoft, que ha invertido mucho en el año, la elección pesa: con el capital inicial su ROIC sería del 34,7 %, y con el de cierre, del 25,3 %. El pilar de este bloque calculaba una variante muy cercana, el ROCE de una empresa industrial endeudada.
| Millones de dólares | Microsoft (FY2026) | McDonald’s (2025) |
|---|---|---|
| Resultado de explotación | 155.237 | 12.393 |
| Tipo efectivo (impuesto ÷ beneficio antes de impuestos) | 19,4 % | 21,4 % |
| Resultado de explotación después de impuestos | 125.127 | 9.739 |
| Capital invertido medio | 427.728 | 49.658 |
| ROIC | 29,3 % | 19,6 % |
McDonald’s publica su propio ROIC: un 20 % en 2025, un 22 % en 2024 y un 25 % en 2023. Lo calcula con otra receta (entre otras diferencias, suma intereses implícitos de los arrendamientos, promedia cuatro trimestres y usa un tipo fiscal ajustado) y advierte de que otras empresas pueden calcularlo de otra forma. El ROIC no tiene una definición única: cada empresa se compara consigo misma con la misma receta.
Por qué importa: como resume el mismo trabajo de Damodaran, un negocio solo crea valor en la medida en que lo que genera supera el coste del capital que ha tenido que conseguir, y crecer sin rendimientos por encima de ese coste no crea valor.
3. Conversión de caja: ¿el beneficio llega a la caja?
Fórmula: (flujo de caja de las operaciones − inversión en inmovilizado) ÷ beneficio neto. El numerador es el flujo de caja libre en su versión más simple, y es exactamente como McDonald’s define en su 10-K el free cash flow y su free cash flow conversion rate. El pilar usa una versión más conservadora, que resta también el principal de los arrendamientos para que alquilar en lugar de comprar no mejore la cifra. En las cuentas estadounidenses, los pagos de arrendamientos operativos ya restan dentro del flujo de las operaciones (6.443 millones en Microsoft); falta el principal de los financieros, 3.101 millones, que bajaría su conversión de 2026 del 50,1 % al 47,8 %.
| Flujo de caja libre ÷ beneficio neto | Hace dos ejercicios | Ejercicio anterior | Último ejercicio |
|---|---|---|---|
| Microsoft (FY2024 a FY2026) | 84,0 % | 70,3 % | 50,1 % |
| McDonald’s (2023 a 2025) | 85,7 % | 81,1 % | 83,9 % |
En McDonald’s, algo más de ocho de cada diez dólares de beneficio acaban como caja disponible. En Microsoft ha bajado del 84 % al 50 % en dos años, y no porque su actividad genere menos caja (el flujo de las operaciones subió de 118.548 a 182.935 millones), sino porque la inversión se disparó de 44.477 a 115.948 millones. Su flujo de caja libre ha bajado dos años seguidos (de 74.071 a 71.611 y a 66.987 millones) mientras el beneficio subía de 88.136 a 133.749.
Y la caja también tiene letra pequeña. Según el propio 10-K, a 30 de junio de 2026 había 26.700 millones de compras de inmovilizado pendientes de pago, frente a 6.900 un año antes, y en el ejercicio la empresa incorporó 24.608 millones en activos mediante arrendamientos financieros. Nada de eso aparece en la inversión pagada ese año. El flujo de caja libre y sus variantes merecen un artículo propio dentro de este bloque.
Lo que no dice: si una caída como la de Microsoft es una mala señal o una fase de inversión. Eso lo dirá el ROIC de los próximos años frente al coste del capital.
4. Intensidad de capital: ¿cuánto tiene que reinvertir?
Fórmula: inversión en inmovilizado (capex) ÷ ingresos. Conviene dividir también el capex entre las amortizaciones: si sale muy por encima de 1 durante años, la empresa está ampliando su base de activos, no solo reponiendo el desgaste (con inflación, algo por encima de 1 puede ser solo reposición).
Microsoft invirtió el 18,1 % de sus ingresos en el ejercicio fiscal 2024, el 22,9 % en 2025 y el 34,9 % en 2026, y en este último su capex fue 3,0 veces la partida de amortizaciones de su estado de flujos. Según sus factores de riesgo, sus inversiones en inteligencia artificial y centros de datos exigen un capex «sustancial y creciente» antes de que los ingresos asociados estén plenamente desarrollados. McDonald’s invirtió entre el 9,2 % y el 12,5 % de sus ingresos, 1,5 veces sus amortizaciones en 2025, sobre todo en abrir restaurantes nuevos, según su 10-K.
Lo que no dice: si la inversión es buena. Esa es la otra mitad del juicio, y la da el ROIC comparado con el coste del capital.
5. Deuda neta / EBITDA: ¿cuántos años de resultado debe?
Fórmula: (deuda financiera + arrendamientos − efectivo) ÷ EBITDA, donde el EBITDA es el resultado de explotación más las amortizaciones; qué arrendamientos se cuentan, y cómo se ajusta entonces el EBITDA, se explica más abajo. Indica cuántos años de resultado operativo antes de amortizaciones harían falta para devolver la deuda neta si se dedicara entero a ello, una simplificación generosa: antes hay que pagar impuestos, intereses e inversiones.
La decisión importante es qué se cuenta como deuda. Con la NIIF 16, el arrendatario registra un pasivo por arrendamiento (párrafo 22, con excepciones para los de corto plazo y escaso valor) y presenta sus intereses por separado de la amortización (párrafo 49): el alquiler deja de restar en el EBITDA y es coherente sumar esos pasivos a la deuda. Las dos empresas del ejemplo aplican los principios contables estadounidenses, y ahí solo ocurre con los arrendamientos financieros: los operativos también figuran como pasivo, pero su coste sigue dentro de los gastos de explotación (en McDonald’s, el alquiler de los locales franquiciados). Sumar ese pasivo sin devolver el alquiler al EBITDA mezcla dos criterios, así que hay dos versiones coherentes: con los arrendamientos financieros, o con todos y con el coste de los operativos sumado al EBITDA.
| Millones de dólares | Microsoft (30-06-2026) | McDonald’s (31-12-2025) |
|---|---|---|
| Deuda financiera | 40.294 | 39.973 |
| Arrendamientos financieros | 66.594 | 2.352 |
| Arrendamientos operativos | 21.925 | 12.488 |
| Efectivo e inversiones a corto plazo | 76.843 | 774 |
| EBITDA | 193.771 | 14.592 |
| Coste de los arrendamientos operativos | 6.968 | 1.300 |
| Deuda neta / EBITDA, con arrendamientos financieros | 0,16 | 2,85 |
| Deuda neta / EBITDA, con todos y su coste sumado al EBITDA | 0,26 | 3,40 |
McDonald’s debe entre 2,85 y 3,40 veces su EBITDA según la versión, y está en grado de inversión. Las referencias rápidas que circulan (por debajo de 2 veces, cómodo; por encima de 3,5 en un negocio cíclico, delicado) son convenciones de lectura, no reglas. S&P combina el riesgo financiero con el del negocio y, en el grado de inversión, da más peso al segundo. Un 3,4 no pesa igual en un franquiciador con contratos que suelen durar 20 años, un modelo que su 10-K describe como diseñado para generar ingresos estables y predecibles, que en un fabricante cíclico.
Lo que no dice: cuándo vence la deuda, en qué divisa está o a qué tipo, ni los compromisos que aún no están en el balance. A 30 de junio de 2026, Microsoft tenía firmados arrendamientos, sobre todo de centros de datos, por 329.100 millones en pagos futuros que aún no habían empezado (algunos sujetos a condiciones), con inicio entre sus ejercicios fiscales 2027 y 2033: 2,9 veces lo que le queda por pagar, también sin descontar, de los arrendamientos que ya están en su balance (114.392 millones). Y el EBITDA no es una cifra auditada, así que es mejor calcularlo uno mismo.
6. Cobertura de intereses: ¿paga los intereses con holgura?
Fórmula: resultado de explotación ÷ gasto por intereses. Microsoft cubre sus intereses 50,9 veces; McDonald’s, 7,8 veces.
Aswath Damodaran publica una tabla, construida con las empresas calificadas de Estados Unidos, que asigna a cada nivel de cobertura una calificación «sintética». En la de enero de 2026, para grandes empresas no financieras, una cobertura superior a 8,5 corresponde a AAA y una entre 6,5 y 8,5, a AA. Microsoft encaja: su deuda está calificada AAA. McDonald’s no: la tabla le daría AA, y S&P y Moody’s le dan BBB+ y Baa1, varios escalones por debajo. Si sus arrendamientos se tratan como deuda, con los intereses implícitos que calcula la propia empresa (611 millones), la cobertura baja a 5,9 y la tabla daría A+, todavía por encima de su BBB+. La diferencia cuadra con lo que explica S&P: sus dos ratios centrales son de deuda (fondos de las operaciones sobre deuda y deuda sobre EBITDA), y los de cobertura son complementarios. Por eso este ratio y el anterior se leen juntos.
Lo que no dice: qué pasará al refinanciar a otros tipos. Además, el gasto por intereses publicado es neto de los intereses que se capitalizan como coste de las obras: Microsoft, en plena construcción de centros de datos, explica que en el ejercicio capitalizó más intereses de su deuda.
7. Evolución del número de acciones: ¿tu parte crece o se diluye?
Fórmula: variación del promedio ponderado de acciones diluidas de un ejercicio a otro (aquí, en dos), el denominador del beneficio por acción diluido según la NIC 33 (párrafo 31). Responde a algo que ningún otro ratio contesta: si cada acción representa una parte mayor o menor de la empresa.
En sus ejercicios fiscales 2025 y 2026, Microsoft pagó 40.691 millones en recompras de acciones y su promedio de acciones diluidas apenas bajó, de 7.469 a 7.453 millones (un 0,2 %); en esos dos ejercicios registró 24.379 millones de gasto por remuneración en acciones. McDonald’s, con 4.880 millones de recompras en 2024 y 2025, redujo sus acciones diluidas un 2,2 %, de 732,3 a 716,4 millones. El titular «recompra miles de millones» dice poco; el número de acciones, bastante más.
Los siete, de un vistazo
| Ratio | Pregunta | Microsoft (FY2026) | McDonald’s (2025) |
|---|---|---|---|
| 1. Margen operativo | ¿Gana con lo que vende? | 46,8 % | 46,1 % |
| 2. ROIC | ¿Rinde el capital? | 29,3 % | 19,6 % |
| 3. Conversión de caja | ¿El beneficio es caja? | 50,1 % | 83,9 % |
| 4. Capex / ingresos | ¿Cuánto reinvierte? | 34,9 % | 12,5 % |
| 5. Deuda neta / EBITDA (con todos los arrendamientos y su coste) | ¿Cuánto debe? | 0,26 | 3,40 |
| 6. Cobertura de intereses | ¿Paga los intereses? | 50,9 | 7,8 |
| 7. Acciones diluidas (dos ejercicios) | ¿Te diluyen? | −0,2 % | −2,2 % |
Los 4 ratios que engañan más de lo que ayudan
No es que estén mal calculados: son de los más citados y, mirados solos, llevan a conclusiones equivocadas.
1. El beneficio por acción y su crecimiento
El BPA es el resultado atribuible a los accionistas dividido entre el promedio ponderado de acciones en circulación (NIC 33, párrafo 10; la nota de BPA de Microsoft usa la misma base), una de las pocas cifras que define la propia norma contable. El problema no es su cálculo, sino lo que lleva en el numerador: todo, incluido lo que no tiene nada que ver con el negocio.
El BPA diluido de Microsoft creció un 31,6 % en el ejercicio fiscal 2026, de 13,64 a 17,95 dólares, mientras su resultado de explotación crecía un 20,8 %. La diferencia está debajo de la línea de explotación: los «otros ingresos» pasaron de −4.901 a +10.697 millones, y su participación en OpenAI pasó de restar 4.763 millones a sumar 6.530, sobre todo por la dilución de su porcentaje en la recapitalización de octubre de 2025. La propia Microsoft publica un BPA ajustado que excluye OpenAI en los dos años: de 14,13 a 17,28 dólares, un 22 % más, casi lo mismo que su resultado de explotación. En McDonald’s, el BPA creció un 4,9 % y el beneficio neto, un 4,1 %, porque había un 0,8 % menos de acciones.
Como el BPA es el denominador del PER, lo que distorsiona el uno distorsiona el otro. Los múltiplos de valoración y sus trampas merecen un artículo propio dentro de este bloque.
Qué mirar en su lugar: el resultado de explotación (ratio 1) y el número de acciones (ratio 7), por separado.
2. El ROE
La rentabilidad sobre el patrimonio neto (beneficio neto ÷ patrimonio neto) es probablemente el ratio de rentabilidad más citado. Damodaran describe dos problemas: cuando una empresa paga dividendos grandes o recompra acciones, el patrimonio baja proporcionalmente más que el beneficio y el ROE sube sin que el negocio haya mejorado; y cuando el patrimonio neto contable es negativo, el ROE se convierte en un número sin sentido.
McDonald’s ganó 8.563 millones en 2025 con un patrimonio neto de −1.791 millones al cierre (−3.797 un año antes). Con el patrimonio medio, sale un «ROE» de −306,5 %: una empresa muy rentable con una rentabilidad negativa. El motivo está en su balance: las acciones propias que tiene en autocartera le costaron 79.316 millones, más que los 70.282 millones de beneficios retenidos que figuran en él. En una sociedad anónima española no podría pasar así: la ley no permite comprar acciones propias si el patrimonio neto queda por debajo del capital más las reservas indisponibles (art. 146 de la Ley de Sociedades de Capital). En Microsoft, el ROE con el patrimonio medio es del 34,0 % y el ROIC, del 29,3 %. Parte de la diferencia es que el ROE recoge lo que no es explotación, como la ganancia de OpenAI (sin ella, el 32,8 %); el resto, que se mide sobre otra base: solo el patrimonio, sin descontar la caja ni sumar la deuda y los arrendamientos.
Qué mirar en su lugar: el ROIC, mucho menos sensible a cuánto patrimonio haya devuelto la empresa a sus accionistas.
3. La liquidez corriente y la «regla del 2 a 1»
Activo corriente ÷ pasivo corriente. La regla de que debe ser al menos 2 viene de lejos: Benjamin Graham la incluía en El inversor inteligente entre los requisitos del inversor defensivo para las empresas industriales, aunque a las de servicios públicos les aplicaba otro criterio. Es uno de los siete clásicos de finanzas para inversores.
Microsoft tiene una liquidez corriente de 1,23 y McDonald’s, de 0,95, y las dos tienen grado de inversión. En Microsoft, el 43,2 % del pasivo corriente son ingresos diferidos a corto plazo: importes ya facturados o cobrados por licencias y servicios que prestará más adelante. Son un pasivo que se salda prestando el servicio, no devolviendo dinero. McDonald’s apenas tiene existencias (61 millones de dólares), así que su negocio no inmoviliza dinero en almacén.
Qué mirar en su lugar: de dónde sale y adónde va la caja. S&P lo plantea así: el análisis cuantitativo de la liquidez se centra en las fuentes y los usos del efectivo.
4. El valor contable (y el precio/valor contable)
El valor contable es el patrimonio neto, y el precio/valor contable (P/VC) compara con él la capitalización bursátil. Tiene dos limitaciones de origen. La primera es contable: con las normas internacionales, una empresa no puede registrar como activo el fondo de comercio que genera ella misma (NIC 38, párrafo 48), ni las marcas, cabeceras, listas de clientes y partidas similares creadas internamente (párrafo 63). En los intangibles, el balance recoge sobre todo lo que se compró, no lo que la empresa creó. Microsoft, con los principios estadounidenses, lleva la investigación y el desarrollo a gastos y solo activa el desarrollo de software desde que alcanza la viabilidad técnica, poco antes del lanzamiento. La segunda son las recompras y los dividendos, que reducen el patrimonio.
En McDonald’s se ve el extremo: con un patrimonio neto negativo, el P/VC no se puede interpretar. En empresas de marcas, software o franquicias, el valor contable dice poco del negocio.
Qué mirar en su lugar: el capital que de verdad necesita el negocio, que es el denominador del ROIC.
Cómo usar los siete sin convertirlos en una receta
- Tendencias y competidores. Tres a cinco ejercicios, con la misma definición, y frente a empresas del mismo negocio: la caída de la conversión de caja de Microsoft no se ve en un solo año.
- Una explicación para cada número. Un ratio dice qué pasa; las notas de las cuentas dicen por qué. Ponerlo por escrito es parte de lo que en los errores al invertir que más caros salen se llama tener escrita la tesis.
- Sin umbrales optimizados. Probar combinaciones de cortes sobre datos pasados hasta dar con la que mejor habría funcionado es sobreajuste, el mismo error que se explica en tu primer backtest en Python.
Y una acción concentra el riesgo en una sola compañía; cómo repartirlo es otra decisión, que se explica en cómo construir una cartera de inversión.
Para comprobar con datos si un filtro de ratios habría funcionado, el módulo de backtesting riguroso del Curso Quants explica cómo validar una estrategia con datos históricos sin engañarse, e incluye un demostrador de sobreajuste que muestra cómo se infla un resultado al multiplicar las pruebas. Es gratuito y está en español.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el ratio financiero más importante?
Ninguno por sí solo. Si hubiera que quedarse con una pareja, serían el ROIC y la conversión de caja: uno dice si el negocio rinde sobre lo que invierte; el otro, si ese rendimiento se cobra.
¿Y la rentabilidad por dividendo?
Es el dividendo entre el precio, así que sube cuando el precio cae, a veces justo antes de un recorte: es la trampa del alto rendimiento por dividendo. Más informativo es comparar el dividendo con el flujo de caja libre. En 2025, McDonald’s pagó 5.115 millones en dividendos, el 71,2 % de su flujo de caja libre, y entre dividendos y recompras repartió el 99,8 %. Microsoft destinó a dividendos en su ejercicio fiscal 2026 el 39,5 % del suyo.
¿Sirven estos ratios para bancos y aseguradoras?
No tal cual. En un banco la deuda es la materia prima del negocio, y en una aseguradora lo son las primas cobradas por adelantado y las provisiones técnicas, así que la deuda neta sobre EBITDA o el margen operativo pierden sentido. Por eso la tabla de Damodaran tiene una versión aparte para financieras, y el resumen de S&P citado se limita a empresas no financieras.
En resumen
Siete ratios responden a las preguntas que importan antes de comprar una acción: margen operativo, ROIC, conversión de caja, intensidad de capital, deuda neta sobre EBITDA, cobertura de intereses y número de acciones. Cuatro de los más populares —BPA, ROE, liquidez corriente y valor contable— engañan cuando se miran solos. Ninguno de los once sustituye a entender el negocio; todos ayudan a hacerse mejores preguntas.
Fuentes y comprobaciones, a 21 de octubre de 2026: Microsoft Corporation, formulario 10-K del ejercicio cerrado el 30-06-2026 (SEC, 29-07-2026): estados financieros, notas de inmovilizado, arrendamientos, deuda, BPA y otros ingresos, políticas contables, conciliación de medidas no GAAP, calificación de la deuda y factores de riesgo; McDonald’s Corporation, formulario 10-K del ejercicio 2025 (SEC, 24-02-2026): estados financieros, notas de franquicias, arrendamientos y financiación, y anexo 99.1 (ROIC y flujo de caja libre); datos XBRL de Microsoft del ejercicio fiscal 2023 (10-K del 30-07-2024); ESMA, Directrices sobre medidas alternativas del rendimiento (ESMA/2015/1415es, 5-10-2015), apartados 18 y 26, y preguntas y respuestas ESMA_QA_2775 (16-02-2026); SEC, Reglamento G (17 CFR 244.100); FASB, ASU 2016-02 (Topic 842), fundamentos de las conclusiones; Reglamento (UE) 2023/1803 (NIC 33, párrs. 10 y 31; NIC 38, párrs. 48 y 63; NIIF 16, párrs. 22 y 49); Reglamento (UE) 2026/338 (NIIF 18, párrs. 69, 117, 118, 122 y 123, y art. 2); Ley de Sociedades de Capital, art. 146 (texto consolidado del BOE); Banco de España, Circular 6/2016 (BOE de 11-07-2016), normas 10 y 11 y cuadro 2; Ley 5/2015, art. 1 (texto consolidado del BOE); A. Damodaran, «Return on Capital (ROC), Return on Invested Capital (ROIC) and Return on Equity (ROE): Measurement and Implications» (julio de 2007) y tabla de coberturas y calificaciones sintéticas (datos de enero de 2026); S&P Global Ratings, «How We Rate Nonfinancial Corporate Entities» (13-05-2025) y «Understanding Credit Ratings»; B. Graham, El inversor inteligente, edición revisada de 1973, cap. 14. Los ratios son cálculos propios sobre las cifras de los 10-K con las definiciones indicadas en cada apartado; otras definiciones dan resultados distintos.
Aviso: este artículo es contenido educativo y no constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de compra o venta de ningún valor, incluidas las acciones de Microsoft y McDonald’s, que se usan solo como ejemplo. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.
¿Te resulta útil este contenido? Añadinos como fuente preferida en Google.
Escrito por
Nicolás ArvenAnalista independiente de mercados, inversión y estrategia bursátil en Alternativa Bursátil.
Nicolás Arven es analista independiente de mercados, inversión y estrategia bursátil en Alternativa Bursátil. Su enfoque combina análisis macroeconómico, lectura de mercado, gestión del riesgo y criterios de inversión a medio y largo plazo.
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoramiento financiero personalizado ni recomendación de compra o venta de activos. Toda inversión implica riesgos y puede generar pérdidas.