Bonos japoneses: el 3 % que no se veía desde 1996 y por qué llega a tu cartera
El bono japonés a 10 años paga un 3,07 %, lo más alto desde 1996, y el Banco de Japón deja de ser su gran comprador. Por qué afecta a tu cartera y cómo se invierte desde España, con cobertura o sin ella.
Durante casi una década, prestarle dinero al Gobierno de Japón fue la única inversión del mundo desarrollado en la que el inversor pagaba por el privilegio. En julio de 2016 el bono japonés a 10 años llegó a rendir un −0,297 %: quien lo compraba y lo mantenía hasta el vencimiento recuperaba menos de lo que había puesto. Ese mismo bono cerró el 24 de septiembre de 2026 en el 3,073 %, su nivel más alto desde agosto de 1996. El de 30 años y el de 40 marcaron el 1 de septiembre los máximos de sus series históricas, por encima del 4,1 %.
Si nunca has comprado un bono japonés, lo normal es pensar que esto no va contigo. Pero Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda de Estados Unidos, el origen del carry trade que tumbó las bolsas en agosto de 2024 y cerca de un 8 % del índice mundial de renta fija que replican muchos fondos. Cuando el mercado de bonos más dormido del planeta se despierta, el efecto se nota lejos de Tokio.
Este artículo explica qué ha cambiado, por qué el mercado desconfía, cómo llega a una cartera en euros y qué opciones reales tiene un inversor en España, con las cuentas hechas. La mecánica básica de por qué el precio de un bono cae cuando su rentabilidad sube está explicada en el artículo sobre los bonos de EE. UU. en máximos desde 2007. Aquí se da por sabida.
De un 8 % a menos de cero, y vuelta: 36 años en una tabla
La serie oficial del Ministerio de Finanzas japonés (MOF) cuenta la historia mejor que cualquier resumen:
| Fecha | Bono a 10 años | Qué pasaba |
|---|---|---|
| 28-09-1990 | 8,105 % | Máximo de la serie, tras el estallido de la burbuja japonesa |
| Junio de 2003 | 0,433 % | Deflación y primera ronda de expansión cuantitativa |
| 27-07-2016 | −0,297 % | Mínimo histórico, con tipos negativos desde enero |
| 19-03-2024 | 0,744 % | El Banco de Japón abandona los tipos negativos |
| Final de 2024 | 1,111 % | Primeras subidas de tipos en 17 años |
| Final de 2025 | 2,066 % | Tipo oficial al 0,75 % |
| 24-09-2026 | 3,073 % | Tipo oficial al 1,25 %, el más alto desde 1995 |
La velocidad es lo que llama la atención. El bono a 10 años ha subido más de dos puntos en dos años y medio, después de pasar un cuarto de siglo por debajo del 2 %. En el tramo corto el movimiento es igual de fuerte: el bono a 2 años paga un 1,912 %, lo más alto desde abril de 1995.
Qué ha cambiado: el comprador de la mitad del mercado se retira
Para entender el mercado japonés hay que entender a un solo actor. Entre 2013 y 2024 el Banco de Japón compró deuda pública a un ritmo sin precedentes en relación con el tamaño de su mercado. Primero, para sacar al país de la deflación; desde 2016, además, para fijar directamente el rendimiento del bono a 10 años en torno al 0 %, lo que se llamó control de la curva de tipos. Llegó a tener el 53,86 % de todos los bonos del Estado en septiembre de 2023, según las cuentas financieras del propio banco.
Con un comprador así, el precio de los bonos japoneses no lo fijaba el mercado sino una decisión administrativa. Eso se está deshaciendo, paso a paso:
| Reunión del Banco de Japón | Tipo oficial | Votación |
|---|---|---|
| 19-03-2024 | 0–0,1 % (fin de los tipos negativos y del control de la curva) | — |
| 31-07-2024 | 0,25 % | — |
| 24-01-2025 | 0,5 % | 8-1 |
| 19-12-2025 | 0,75 % | Unanimidad |
| 16-06-2026 | 1,0 % | 7-1 |
| 18-09-2026 | 1,25 % | 7-2 |
El comunicado del 18 de septiembre dice que el banco seguirá subiendo tipos si la economía evoluciona como prevé, y cita el riesgo de que la inflación subyacente supere el 2 %. La otra mitad de la historia son las compras de bonos. El plan aprobado en junio de 2026 las reduce de 2,7 billones de yenes al mes (abril-junio de 2026) a unos 2 billones al mes desde abril de 2027, sin revisiones intermedias. El banco se reserva comprar más si los tipos suben de forma brusca. Su cuota ya ha bajado al 46,70 % de los bonos en circulación (junio de 2026).
Cada punto que el banco central deja de comprar lo tiene que comprar alguien. Y ese alguien, a diferencia del banco central, exige que le paguen.
Por qué el mercado desconfía
Una deuda del doble del PIB, que ahora cuesta dinero
Según el Fiscal Monitor del FMI de abril de 2026, la deuda bruta de las administraciones públicas japonesas será del 204,4 % del PIB en 2026, la más alta del mundo desarrollado. La deuda neta, descontando los activos financieros del Estado, es del 134,3 %. Mientras los tipos estuvieron en cero, esa montaña apenas costaba nada. Ya no es así: el presupuesto del ejercicio 2026 dedica 31,28 billones de yenes al servicio de la deuda, en torno al 25,6 % del gasto total. De esa cifra, 13 billones son intereses, frente a 10,5 billones un año antes, y el MOF ya calcula los intereses del presupuesto suponiendo un tipo del 3 %, cuando el año anterior suponía un 2 %.
Subastas que se quedan cortas
El termómetro que más miran los operadores es la demanda en las subastas del Tesoro japonés, sobre todo en los plazos largos, que eran los que compraban aseguradoras y fondos de pensiones. Varias han salido flojas:
| Fecha | Plazo | Qué pasó |
|---|---|---|
| 20-05-2025 | 20 años | Demanda de 2,50 veces lo ofrecido, la más baja desde 2012; la mayor diferencia entre precio medio y precio mínimo aceptado desde 1987 |
| 23-07-2025 | 40 años | Demanda de 2,13 veces, la más baja desde 2011 |
| 20-01-2026 | 20 años | Subasta floja: ese día el bono a 30 años subió 20 puntos básicos |
| 03-09-2026 | 30 años | Se adjudica al 4,10 %, el tipo más alto de la serie |
La respuesta del Ministerio ha sido emitir menos a largo plazo. La subasta del 40 años ha pasado de 700.000 millones de yenes a 300.000 millones, y la del 30 años de 900.000 a 600.000 millones. Es un alivio para esos plazos, pero la deuda que no se emite a 30 años se emite a plazos más cortos, y esos hay que refinanciarlos antes.
Un Gobierno que baja impuestos
Sanae Takaichi es primera ministra desde octubre de 2025, y su partido, el Liberal Democrático, obtuvo en las elecciones anticipadas de febrero de 2026 una mayoría de dos tercios. En agosto, el Gobierno aprobó bajar el impuesto al consumo sobre los alimentos (el equivalente al IVA) del 8 % al 1 % entre abril de 2027 y marzo de 2029. Según la prensa japonesa, la medida cuesta unos 4,4 billones de yenes al año. El mercado lee algo sencillo en esa combinación: más déficit justo cuando el principal comprador de deuda se retira.
Lo que no está en riesgo
Conviene no confundir esto con una crisis de deuda a la griega. La deuda japonesa está en yenes, es decir, en una moneda que emite el propio Japón, y más del 90 % de los bonos está en manos japonesas: el banco central, bancos, aseguradoras y fondos de pensiones. Los extranjeros tienen solo el 7,94 % de los bonos del Estado. El riesgo que el mercado está poniendo en precio no es el de impago. Es el de pérdidas en el precio de los bonos si los tipos siguen subiendo y el de un yen débil si el Banco de Japón se queda atrás frente a la inflación. Para quien tiene el bono en la cartera, las dos cosas se traducen en perder dinero, aunque ninguna salga en los telediarios como una quiebra.
Por qué te afecta aunque no tengas un solo bono japonés
1. Japón financia a Estados Unidos
Japón es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro de EE. UU.: 1,10 billones de dólares en julio de 2026, según los datos TIC del Tesoro americano. En febrero tenía 1,24 billones. La lógica es sencilla. Durante años, una aseguradora japonesa no podía cobrar nada en su país, así que compraba deuda americana o europea. Si el bono japonés a 30 años ya paga más de un 4 %, en su propia moneda y sin riesgo de divisa, una parte de ese dinero tiene motivos para volver a casa. Cuando el mayor comprador extranjero compra menos, el Tesoro americano tiene que ofrecer algo más de rentabilidad para colocar su deuda. Y la rentabilidad del bono americano es la referencia contra la que se valora casi todo lo demás, incluidas tus acciones.
2. El carry trade: el préstamo barato que se deshace de golpe
Con tipos en cero, pedir prestado en yenes era casi gratis. Fondos de todo el mundo lo hacían para comprar activos que rindieran más en otras divisas: bonos americanos, acciones tecnológicas, divisas emergentes. Es el carry trade. Funciona mientras el yen se mantiene débil. Cuando el yen se revaloriza, la deuda en yenes crece y hay que vender lo que se compró con ella para devolverla.
Eso fue lo que ocurrió en el verano de 2024. El Banco de Japón subió tipos el 31 de julio; el dólar, que valía 161,73 yenes el 10 de julio, cayó a 143,95 el 5 de agosto. Ese día el índice Nikkei se desplomó un 12,4 %, su peor sesión desde 1987, y la venta se contagió a las bolsas del resto del mundo. Nada de eso tuvo que ver con los beneficios de las empresas japonesas: fue una estampida de gente que se había endeudado en la moneda equivocada. Cómo se transmiten estos movimientos de divisa a la bolsa lo explica el artículo sobre la relación entre el forex y la bolsa.
El riesgo no ha desaparecido. El 29 de julio de 2026 el dólar llegó a 163,86 yenes y el Ministerio de Finanzas intervino en el mercado: entre el 30 de julio y el 26 de agosto compró yenes por valor de 15,4 billones. Cada subida de tipos en Tokio encarece un poco más financiarse en yenes.
3. Probablemente ya tienes bonos japoneses
Si tienes un fondo de renta fija global, es muy posible que tengas deuda japonesa sin saberlo. En el índice Bloomberg Global Aggregate, que replican muchos ETF y fondos de bonos mundiales, Japón pesa en torno al 8 % (7,97 % en la cartera del ETF de iShares a finales de julio de 2026). En el Vanguard Global Bond Index Fund, que sigue una versión del índice que excluye los bonos en manos de bancos centrales, pesa un 5,5 %: como el Banco de Japón tiene casi la mitad del mercado, esa versión le da mucho menos peso. Es un detalle técnico, pero dice mucho de lo que es este mercado.
Cómo se invierte en bonos japoneses desde España
Comprar bonos japoneses sueltos es posible en algunos brokers internacionales, pero para un particular es poco práctico: importes mínimos altos, poca liquidez y el yen de por medio. La vía realista son los fondos y los ETF UCITS, que se pueden comprar desde España:
| Producto | ISIN | Coste anual | Patrimonio | Divisa |
|---|---|---|---|---|
| iShares Japan Government Bond UCITS ETF EUR Hedged (Acc) | IE000TY854T9 | 0,09 % | 282 M€ | Cubierto a euros |
| iShares Japan Government Bond UCITS ETF JPY (Acc) | IE0000PJLVN3 | 0,07 % | 120 M€ | Sin cubrir |
| Xtrackers II Japan Government Bond UCITS ETF 1C | LU0952581584 | 0,15 % | 652 M€ | Sin cubrir |
| Xtrackers II Japan Government Bond UCITS ETF 2C EUR Hedged | LU3003218446 | 0,20 % | 8 M€ | Cubierto a euros |
| Vanguard Japan Government Bond Index Fund EUR Hedged Acc (fondo, no ETF) | IE00BLPJRH48 | 0,12 % | 1.338 M€ (todas las clases) | Cubierto a euros |
Datos de coste y patrimonio de justETF y de la ficha de Vanguard, a julio y agosto de 2026. El Xtrackers cubierto es muy pequeño todavía: con 8 millones de euros, un ETF corre el riesgo de que la gestora lo cierre si no crece.
La cuenta en euros: cubrir o no cubrir el yen
Es la decisión que más pesa en el resultado, más que la elección entre un producto y otro.
Con cobertura: hoy la cobertura suma rentabilidad
Un fondo cubierto a euros neutraliza el movimiento del yen con contratos a plazo que se renuevan cada mes. Esos contratos no son gratis ni cuestan siempre lo mismo: su precio depende de la diferencia entre los tipos a corto plazo de las dos monedas. Hoy la diferencia juega a favor del inversor en euros. El €STR, el tipo interbancario a un día del euro, estaba en el 2,44 % el 24 de septiembre, con el tipo de depósito del BCE en el 2,50 % tras la subida del 10 de septiembre. El tipo oficial japonés está en el 1,25 %. Cubrir el yen suma aproximadamente esa diferencia, algo más de un punto al año.
La cuenta aproximada: 3,07 % del bono japonés + 1,2 puntos de cobertura ≈ 4,2 % en euros, antes de los costes del fondo y sin contar otros ajustes del mercado de divisas. Es más de lo que paga hoy el bono alemán al mismo plazo, en torno al 3,6 %. Parece un chollo, pero hay dos trampas:
- La ventaja de la cobertura no es fija. Si el Banco de Japón sigue subiendo tipos, como anuncia, o si el BCE los baja, el diferencial se estrecha y la cobertura aporta menos en cada renovación. El 4,2 % no es una rentabilidad garantizada: es la foto de hoy.
- La cobertura protege de la divisa, no del precio. El fondo de Vanguard cubierto a euros, con una duración media de 9 años, perdió un 6,63 % en los doce meses hasta el 31 de agosto de 2026, y un 6,30 % en 2025. Con esa duración, cada punto que sube la rentabilidad del bono se lleva alrededor de un 9 % del precio. Los intereses que cobras no compensan una subida de tipos así.
Sin cobertura: una apuesta por el yen con un bono dentro
Sin cobertura cobras el 3,07 % en yenes, y el resultado en euros sube o baja con el cambio. Un euro vale hoy 179,70 yenes (tipo de referencia del BCE, 25-09-2026). Los números son claros: un 1 % de movimiento del yen equivale a unos cuatro meses de intereses. En un año normal el yen se mueve bastante más que eso. Quien compra un ETF de bonos japoneses sin cubrir no está comprando renta fija: está apostando por la divisa, y el bono pesa poco en el resultado.
Hay un argumento a favor de esa apuesta: el yen está históricamente barato y, si el Banco de Japón sigue subiendo tipos mientras otros bancos centrales se paran, podría revalorizarse, y entonces el bono sin cubrir ganaría por partida doble. El argumento en contra es que lleva años pareciendo barato y siguió abaratándose: por eso el Ministerio de Finanzas tuvo que intervenir este verano. Es una opinión sobre la divisa, no una inversión en bonos, y conviene tomarla sabiendo que lo es.
Lo que Hacienda se lleva
Para un residente en España, lo normal es invertir con un ETF domiciliado en Irlanda o Luxemburgo o con un fondo indexado. En los dos casos, la tributación japonesa la soporta el fondo, no tú. Japón exime de retención los intereses de sus bonos a los no residentes que los tienen a través del sistema de anotaciones en cuenta, si se cumplen los requisitos. Y el convenio de doble imposición entre España y Japón establece que, por regla general, los intereses tributan solo en el país de residencia.
En España, lo que importa es la diferencia entre ETF y fondo. Los productos de acumulación no reparten intereses: tributas solo al vender, por la ganancia, en la base del ahorro. Pero un ETF no se puede traspasar sin tributar, y un fondo registrado en la CNMV para su venta en España, en general, sí. Antes de comprar un fondo pensando en traspasarlo más adelante, confirma que está registrado y que tu entidad permite el traspaso. Los tramos, la compensación de pérdidas y el régimen de traspasos están en la guía fiscal del inversor.
Lo que yo estaría mirando
Cuatro cosas, por este orden:
- La subasta del bono a 40 años del 29 de septiembre. Es el plazo con menos compradores naturales. Una demanda floja otra vez confirmaría que el tramo largo aún no ha encontrado suelo.
- Las próximas reuniones del Banco de Japón. En septiembre hubo dos votos en contra de la subida. Si la mayoría se estrecha, el ritmo de subidas se frena, y con él el atractivo de la cobertura para el inversor en euros.
- El yen y el Ministerio de Finanzas. Por encima de 160 yenes por dólar, el Gobierno ya ha demostrado que interviene. Un yen que se dispara es el detonante de las liquidaciones de carry trade.
- Las cuentas del recorte de impuestos. Si la rebaja del impuesto al consumo sobre los alimentos se financia con más deuda, el mercado lo seguirá cobrando en el tramo largo.
Preguntas frecuentes
¿Puede quebrar Japón con una deuda del 200 % del PIB?
El mercado no lo está poniendo en precio. La deuda está en yenes, que emite el propio Japón, y más del 90 % la tienen inversores japoneses. El riesgo real para el inversor es otro: perder dinero por la caída del precio de los bonos si los tipos siguen subiendo, y perder poder adquisitivo si el yen se debilita.
¿Por qué la rentabilidad de los bonos japoneses afecta a los bonos de EE. UU. y de Europa?
Porque los inversores japoneses llevan décadas comprando deuda extranjera, y Japón es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro americano, con 1,10 billones de dólares. Si en casa les pagan más, compran menos fuera, y los emisores extranjeros tienen que ofrecer más rentabilidad para sustituirlos.
¿Es mejor un ETF de bonos japoneses cubierto o sin cubrir?
Son dos productos diferentes. El cubierto es renta fija: hoy rinde en torno a un 4 % en euros gracias a la diferencia de tipos, pero su precio cae si los tipos japoneses suben. El que no está cubierto se comporta sobre todo como una posición en yenes. Ninguno de los dos es un depósito.
¿Tengo bonos japoneses si invierto en un fondo de renta fija global?
Muy probablemente, sí. En el índice Bloomberg Global Aggregate, Japón pesa alrededor del 8 %. En la ficha de tu fondo, busca el reparto por países.
El resumen
Japón fue durante una década la prueba de que un banco central podía fijar el precio del dinero a voluntad. Ese experimento se está desmontando, y en el mercado de deuda más intervenido del mundo el precio vuelve a ponerlo el mercado. El resultado es un bono que paga lo que no pagaba desde 1996, con una demanda que en los plazos largos todavía no está garantizada. Para quien invierte en euros, ofrece una rentabilidad cubierta atractiva pero que cambia en cada renovación de la cobertura. Y para el resto del mundo, es una fuente de tensión que ya ha tumbado las bolsas una vez.
Si quieres medir estos riesgos con números en lugar de con titulares (cuánto cae una cartera cuando los tipos suben un punto, qué le hace la volatilidad de una divisa a tu rentabilidad), el módulo de métricas de riesgo del Curso Quants lo explica con una calculadora que puedes usar con tus propias cifras. Es gratuito y está en español.
Fuentes de las cifras citadas, comprobadas el 25 de septiembre de 2026: Ministerio de Finanzas de Japón (serie histórica de rendimientos de la deuda pública, resultados de subastas, presupuesto del ejercicio 2026 e intervenciones en el mercado de divisas); Banco de Japón (comunicados de política monetaria de 2016 a septiembre de 2026, plan de reducción de compras de junio de 2026 y cuentas financieras del segundo trimestre de 2026); FMI, Fiscal Monitor de abril de 2026; Departamento del Tesoro de EE. UU., datos TIC; BCE, tipos oficiales, €STR y tipo de cambio de referencia; Reserva Federal (serie H.10) para el tipo de cambio dólar-yen; justETF y ficha de Vanguard del 31-08-2026 para los productos. La caída del Nikkei del 5-08-2024, los datos electorales y el coste del recorte de impuestos proceden de prensa (The Japan Times, CNN). Este artículo es contenido educativo y refleja datos a 25 de septiembre de 2026. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión: los tipos, los precios y los tipos de cambio cambian a diario; verifica los datos vigentes antes de tomar cualquier decisión.
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Escrito por
Nicolás ArvenAnalista independiente de mercados, inversión y estrategia bursátil en Alternativa Bursátil.
Nicolás Arven es analista independiente de mercados, inversión y estrategia bursátil en Alternativa Bursátil. Su enfoque combina análisis macroeconómico, lectura de mercado, gestión del riesgo y criterios de inversión a medio y largo plazo.
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoramiento financiero personalizado ni recomendación de compra o venta de activos. Toda inversión implica riesgos y puede generar pérdidas.